Casi todos los negocios revisan su sitio desde una computadora, sentados, con buena luz y
wifi. Casi ningún cliente lo ve así.

Tu cliente probablemente está: parado en la calle, sosteniendo el teléfono con una mano,
con el brillo bajo por el sol, con datos móviles lentos, y con prisa.
Un sitio diseñado para una pantalla grande y una conexión rápida simplemente no funciona en
ese contexto. Y no se trata de que «se vea mal»: se trata de que la persona se va.
Hazlas todas desde tu celular, no desde la computadora. Toman quince minutos.
Sostén el teléfono con una sola mano, como lo hace la gente en la calle. ¿Alcanzas el botón
principal con el pulgar sin acomodar la mano?
Los elementos importantes deben vivir en la mitad inferior de la pantalla, que es donde el
pulgar llega cómodo. Un menú en la esquina superior derecha es de las zonas más difíciles de
alcanzar.
Cierra el sitio, vuélvelo a abrir y cuenta. Si tarda más de tres segundos en mostrar algo
útil, estás perdiendo gente antes de que vea nada.
La causa número uno de lentitud son imágenes pesadas sin optimizar. Una foto
de 4 MB que se ve idéntica comprimida a 200 KB.
Baja el brillo a la mitad y sal a la luz del día. ¿Sigues leyendo el texto?
El gris claro sobre blanco se ve elegante en la pantalla del diseñador y es invisible en la
calle. El texto principal necesita contraste real.
Intenta tocar cada botón y cada enlace. ¿Le atinas siempre a la primera?
Los enlaces muy juntos o muy pequeños producen toques equivocados, y un toque equivocado
manda a la persona a una página que no quería. Muchos no regresan.
Llena tu propio formulario de contacto desde el celular. Completo, sin hacer trampa.
Vas a descubrir cosas: campos que no muestran el teclado correcto, listas desplegables
imposibles de usar, un botón de enviar que queda tapado por el teclado.
Desliza el dedo hacia los lados. Si el contenido se mueve, algo se está saliendo de la
pantalla —casi siempre una tabla o una imagen ancha.
Es de los errores que más sensación de descuido transmiten, y de los más fáciles de arreglar.
La más importante y la que casi nadie hace. Empieza desde Google, busca tu negocio como si
fueras un desconocido, y llega hasta el final: contactar, cotizar o comprar.
Cuenta cuántos toques hicieron falta. Cada uno es una oportunidad de perder a alguien.
Si las siete pruebas te salieron mal, no intentes resolverlas todas. En orden de impacto:
Y una advertencia útil: si tu sitio falla en las siete, el problema no es de ajustes. Es que
se diseñó pensando en la computadora y se «adaptó» al celular como añadido. Eso se nota y
rara vez se arregla con parches.
Cuánto te está costando esto en dinero real depende de cuánta de tu gente llega por celular
y en qué punto se cae. Eso se mide, no se estima.
Media hora. Revisamos juntos de dónde viene tu gente, dónde se te está cayendo
y qué mueve la aguja primero. Sales con claridad, contrates o no.