Advertencia honesta: esto lo escribe una agencia. Tenemos un interés obvio en el tema.
Lo escribimos igual porque las preguntas de abajo también nos las pueden hacer a nosotros,
y preferimos que nos las hagan.

Antes de elegir, vale la pena descartar. Hay tres situaciones donde contratar a alguien
externo suele ser mala idea:
Es la pregunta más reveladora de todas. Quien te llega con un paquete cerrado en la primera
reunión, sin haberte preguntado nada, va a venderte lo mismo que a todos.
Una buena señal es que te hagan preguntas incómodas: cuánto te cuesta traer un cliente,
cuántos regresan, qué margen tienes. Si nadie pregunta eso, nadie va a poder medir nada.
Nadie puede garantizar resultados, y quien los garantiza está mintiendo o va a inflar métricas
vacías. Pero sí se puede responder con seriedad: cómo lo vamos a saber, en cuánto tiempo,
y qué haríamos entonces.
Una respuesta evasiva aquí es una bandera roja grande.
Es común que quien te vende no sea quien ejecuta. No es malo en sí, pero conviene saberlo
antes y no después.
Crítica y casi nunca preguntada. Tus cuentas de anuncios, tu sitio, tus accesos, tu lista de
clientes, tus diseños. Todo eso debe ser tuyo.
Si algo queda a nombre de la agencia, estás construyendo sobre terreno prestado.
Un reporte mensual que solo diga «alcance, impresiones, seguidores» no sirve para decidir
nada. Lo que necesitas saber es cuánta gente llegó, cuánta compró y cuánto te costó cada una.
La pregunta que evita el 80% de los conflictos. Casi todos los problemas entre negocio y
agencia nacen de algo que uno daba por incluido y el otro no.
| Señal | Por qué preocupa |
|---|---|
| Garantiza resultados específicos | «Te garantizo X ventas» no es posible honestamente. Hay demasiadas variables fuera de su control. |
| Habla solo de métricas de vanidad | Seguidores, alcance, impresiones. Ninguna paga la renta. |
| Presiona para que firmes hoy | El descuento que vence en 24 horas es una técnica de venta, no una oportunidad. |
| No te deja hablar con un cliente suyo | Quien trabaja bien tiene a alguien dispuesto a contarlo. |
Lo más barato suele salir caro, pero lo más caro no garantiza nada. La pregunta útil no es
cuánto cuesta, sino qué tendría que pasar para que esto se pague solo.
Si te cobran $10,000 al mes y tu ganancia por cliente es $1,500, necesitas siete clientes
nuevos mensuales solo para empatar. ¿Es razonable en tu giro? Esa cuenta la deberían hacer
contigo, no tú solo después de firmar.
Habla con dos o tres. No para regatear, sino porque las diferencias entre propuestas te
enseñan qué preguntar. La tercera conversación siempre es mejor que la primera.
Y si alguien te dice que tu problema no es de marketing y que primero arregles otra cosa,
ponle atención. Es el tipo de respuesta que le cuesta dinero a quien la da, y por eso mismo
suele ser cierta.
Media hora. Revisamos juntos de dónde viene tu gente, dónde se te está cayendo
y qué mueve la aguja primero. Sales con claridad, contrates o no.