«Experiencia de cliente» es de esos términos que se repiten tanto que dejaron de significar
algo. Aquí está la versión útil, sin adornos.

La experiencia de cliente es la suma de todos los momentos en que alguien tiene
contacto con tu negocio, desde mucho antes de comprar hasta mucho después.
La confusión común es creer que se trata de «atender bien». Atender bien es un momento.
La experiencia es la cadena completa, y una cadena se rompe por su eslabón más débil.
Puedes atender de maravilla en persona y perder al cliente porque tu horario en Google está
mal y llegó cuando estabas cerrado. Ese fue un problema de experiencia, no de atención.
Cámbialos a tu giro, pero el esqueleto suele ser el mismo:
| # | Momento | Dónde suele fallar |
|---|---|---|
| 1 | Te descubre | No apareces donde buscan, o apareces mal |
| 2 | Te investiga | Reseñas viejas, fotos malas, información incompleta |
| 3 | Te contacta | Tardas en responder, o respondes seco |
| 4 | Decide | No entiende bien qué incluye ni cuánto cuesta |
| 5 | Compra | El proceso es más complicado de lo necesario |
| 6 | Usa lo que compró | La expectativa no coincide con lo entregado |
| 7 | Después | Silencio total. Nadie vuelve a saber de ti |
Este ejercicio toma treinta minutos y cambia bastante la perspectiva.
Con tus palabras y tu realidad. Una clínica dental tiene momentos distintos a una taquería.
Aquí está el valor del ejercicio. Casi siempre aparecen dos o tres momentos que el negocio
nunca miró conscientemente, y ahí suele estar la fuga.
Entre que alguien te descubre y te contacta, hay un momento silencioso donde te busca en
Google, ve tus reseñas, revisa tus fotos, checa si publicaste recientemente.
Tú nunca ves ese momento. No hay mensaje, no hay llamada. Pero es donde se pierde muchísima
gente, y es completamente invisible desde adentro del negocio.
El silencio posterior a la compra es la norma en casi todos los giros. Y es exactamente la
razón por la que los clientes no regresan: no es que hayan quedado mal, es que se olvidaron.
Un mensaje con motivo real —»ya te toca tu revisión», «llegó lo que buscabas»— cuesta cero
y es la palanca más ignorada del negocio pequeño.
Una campaña publicitaria trae gente al momento 1. Si los momentos 2 al 7 están rotos, ese
dinero solo alimenta una fuga más rápido.
El orden correcto es al revés de como suele hacerse: primero se revisa el recorrido, después
se invierte en traer más gente por él.
Cuál de tus siete momentos está más roto no se adivina desde adentro —para eso hace falta
recorrerlo como lo hace un desconocido, que es justo lo que hacemos cuando nos sentamos con
un negocio.
Media hora. Revisamos juntos de dónde viene tu gente, dónde se te está cayendo
y qué mueve la aguja primero. Sales con claridad, contrates o no.